– No… -dijo Zizanie.

– ¿No le gustan los valses? -dijo para cambiar de tema.

– No -dijo Zizanie con convicción.

– No crea -dijo Fromental- que le pregunto esto porque me parezca que baila mal el swing. Por el contrario creo que baila maravillosamente. Tiene una manera de seguir… es "al pelo". Uno juraría que tomó lecciones con profesionales.

– No… -respondió Zizanie.

– ¿No hace mucho que baila, en suma?

– No… -respondió Zizanie.

– Es una lástima… -repitió Fromental-; ¿y sin embargo, sus padres la dejan salir fácilmente?

– No -respondió Zizanie.

El baile terminó con el disco. Había durado un poco más que con el Mayor porque cuando aquél había atraído a la bella a su órbita, el ritmo precedente ya había empezado.

Fromental dijo:

– Gracias, señorita -y Zizanie dijo:

– Gracias, señor -después Antioche que pasaba por allí y que tenía modales familiares deslizó su brazo alrededor del talle de la doncella, descuidadamente, y la arrastró hacia el bar.

– ¿Usted se llama Zizanie? -dijo.

– Sí, ¿y usted?

– Antioche -respondió Antioche que, en efecto, se llamaba Antioche, era innegable.

– Es gracioso, Antioche… ¡Eh, bueno! Antioche, déme de beber.

– ¿Qué quiere beber? -preguntó Antioche-. ¿Vitriolo o cianuro?

– Una mezcla -respondió Zizanie-. Me pongo en sus manos.

El Mayor miraba a Antioche con aire sombrío mientras el tercer disco, Toddlin´ with some skeletons desgranaba sus arpegios liminares.

– ¿Cómo encuentra al Mayor? -preguntó Antioche.

– Muy simpá… -respondió Zizanie.

– Y su amigo Fromental -dijo Antioche-, ¿qué hace?

– No sé -dijo Zizanie-, es idiota. No tiene conversación. Pero desde hace ocho días me fastidia con el pretexto de que sus padres conocen a los míos.

– ¿Ah? -dijo Antioche-. Mire… beba esto, rubia criatura. Y no tenga miedo, hay más.



8 из 121