
c) poniendo una cuña de vidrio dentado en una de las canillas de la bañera (método simple, elegante, eficaz).
2º) Obturando el sifón de los w.c. por medio de una pelota hecha con dos diarios (da excelentes resultados);
3º) Emborrachando a muerte por medio de los procedimientos indicados más arriba, a un amigo íntimo del dueño de casa. Sin embargo existe el riesgo de que este último venga a recuperar su bien con los primeros cuidados. Su bien a la vez puede no tener ningún interés en cambiar de tipo porque tiene la llave de las piezas. ¿O tal vez porque es más competente que usted?
b) En lo de un huésped absolutamente cualquiera.
Aquí usted está casi en igualdad de condiciones. Es decir que no tiene grandes posibilidades. En todo caso trate de entristecerlo, cosa delicada si no llevó nada (un gasto a considerar) pero él puede llegar a ser tan fraternal en sus efusiones de acuerdo con su fin que a usted se le parta el corazón. No piense sino en bendecir a los dos tortolitos. No puede usted poner su humanidad natural bajo una campana.
En consecuencia la tarea es bastante delicada si se trabaja solo.
b) Usted trabaja en equipo.
Importa poco que esté en su casa o en lo de Tartempion. El trabajo es extremadamente simple y es inútil ser más de cuatro, incluido usted, para lograr excelentes resultados.
El riesgo esencial consiste en ver a uno de los tres del equipo adjudicarse la apuesta de la operación. Elíjalos sin perder esto de vista. Está excluida la solución muy fácil de la borrachera, reservada a los casos ya tratados. Sólo debe aparecer aquí a título de complemento, para caracterizar la terminación del trabajo.
Principio: hacer desaparecer a su enemigo:
1º Bajo una pesada capa de vergüenza, por uno de los medios siguientes:
a) Incítelo a buscar pelea con el flacuchito del fondo (uno de los cuatro), tiene aire de dormido, usa anteojos y practica yudo desde hace seis años.
